miércoles, 29 de julio de 2009

Genes Extraterrestres en ADN Humano

Las secuencias no codificadas son comunes a todos los organismos vivos sobre la Tierra, desde los mohos a los peces y a los seres humanos. En el ADN humano estas secuencias constituyen la mayor parte del genoma total, dice el profesor Sam Chang, líder del grupo.

Las secuencias no codificadas, conocidas originalmente como “ADN basura”, se descubrieron hace años, y su función permanecía siendo un misterio. La mayoría abrumadora del ADN humano es de fuera del mundo en su origen. Los aparentes “genes basura extraterrestres” meramente “disfrutan del paseo” con el duro trabajo de los genes activos, pasados de generación a generación.

Después de un análisis extenso con la ayuda de otros científicos, programadores informáticos, matemáticos y otros eruditos sabios, el Profesor Chang se había preguntado si el aparente “ADN basura humano” fue creado por algún tipo de “programador extraterrestre”. Sobre los trozos extraterrestres dentro del ADN humano, el profesor Chang observa más, “tiene sus propias venas, arterias, y su propio sistema inmunitario que resiste vigorosamente todas nuestras medicinas anticancerígenas.”

El profesor Chang estipula más que “nuestra hipótesis es que una forma de vida extraterrestre más alta se ocupó de crear nueva vida y plantarla en diversos planetas. La Tierra es solamente uno de ellos. Quizás, después de programarlo, nuestros creadores nos hicieron crecer del mismo modo en que nosotros cultivamos bacterias en los platos de Petri. No podemos conocer su motivos, si fue un experimento científico, o un modo de preparar nuevos planetas para la colonización, o es un asunto en curso a largo plazo de sembrar vida en el Universo.”

El profesor Chang indica más, que “si pensamos sobre ello en nuestros términos humanos, los evidentes “programadores extraterrestres” estaban trabajando muy probablemente sobre un gran código consistente en varios proyectos, y los proyectos habrían producido diversas formas de vida para diversos planetas. También ellos intentaron diversas soluciones. Escribieron “el gran código”, lo ejecutaron, no les gustó alguna función, la cambiaron o añadieron una nueva función, lo ejecutaron otra vez, hicieron más mejoras, y lo intentaron una y otra vez.”

El equipo de investigadores del profesor Chan concluye además que, “los evidentes programadores extraterrestres podrían haber ordenado cortar todos sus planes idealistas para el futuro cuando ellos se concentraron en el proyecto Tierra para cumplir el plazo apremiante. Muy probablemente, con una prisa o precipitación evidente, los programadores extraterrestres pueden haber cortado drásticamente el gran código y haber entregado un programa básico diseñado para la Tierra.”

miércoles, 15 de julio de 2009

Llegaron los 'marcianos'

Culminó simulacro de misión a Marte.

Seis científicos -cuatro rusos, un alemán y un francés- terminaron el martes de pasar 105 días confinados en una cápsula de metal como parte de un simulacro de un eventual viaje tripulado a Marte, según reportó la agencia AP.

"Viaje" de 105 días
Serguei Ryazansky, capitán del equipo, dijo a reporteros al salir de la cápsula que lo más difícil fue saber que no estaban realizando el viaje de 276 millones de kilómetros (172 millones de millas) al planeta rojo, sino que estaban en un claustro metálico desprovisto de ventanas, casi totalmente incomunicados.Los individuos, escogidos de entre 6,000 candidatos, recibieron 15,000 euros cada uno y estuvieron desde el 31 de marzo en la cápsula, ubicada en un instituto científico ruso no muy lejos del Kremlin. Durante todo este tiempo estuvieron prácticamente aislados del mundo exterior.

Sin TV ni Internet
No tenían televisión ni internet y su única comunicación con el exterior era la comunicación con los coordinadores del experimento, que también los vigilaban mediante cámaras de video. Cada comunicación con el mundo afuera tardaba 20 minutos, para simular lo que ocurre durante un vuelo espacial.Cada tripulante tenía su cabina privada, y cada compartimiento tenía su compuerta parecida a la de los submarinos.Las paredes eran de madera falsa, tal como eran las naves espaciales soviéticas de los años 1970, la época en que fue construida la estructura inicialmente para experimentos de la industria espacial.Aunque los directivos del Instituto de Problemas Médicos y Biológicos alabaron el experimento como un rotundo éxito y prometieron realizar un simulacro de 500 días en el futuro, algunos veteranos del programa espacial ruso se expresaron escépticos.

Contra la monotonía
Un cosmonatuta dijo en una entrevista concedida al corresponsal del diario español El Mundo en Moscú, que lo más difícil durante el asilamiento fue la monotonía."La monotonía del trabajo constante", declaró Oleg Artiomov, de 37 años y piloto de pruebas del consorcio espacial Energuia.Otro miembro de la tripulación, el médico Alexei Shpakov, dijo a El Mundo que lo más difícil para él fue saber que la misión "no era un vuelo real". Por su parte, el voluntario alemán, Oliver Knickel (seleccionado por la Agencia Espacial Europea), dice que "las diferencias de mentalidad" derivadas de las distintas nacionalidades de los voluntarios "no supusieron ningún obstáculo".Los voluntarios del experimento están en perfectas condiciones y todo se desarrolló según el plan acordado (con simulaciones de averías incluidas). Interpelados por la ausencia de mujeres en el equipo, los jefes de la misión (financiada en su mayor parte por la Agencia Espacial Rusa) afirman que la selección de voluntarios se hizo sin afán discriminador, y que seguramente habrá mujeres en la segunda fase del experimento 'Mars 500', que consistirá en el encierro de seis voluntarios durante 520 días.

martes, 7 de julio de 2009

El otro cielo.

EL misterio del mar es aún indescifrable para el hombre que ha sido capaz de llegar antes a la luna. Dicen que se nos hace inaccesible por la intensa oscuridad en la que viven millones de especies por identificar, cordilleras montañosas tan altas y profundas como las de Al filo de lo imposible o ciudades enteras. Aquellos monstruos que se representaban en los gráficos de la antigüedad, donde las bestias amenazaban a la humanidad, al cabo de los siglos no han salido a flote. Pero tampoco sabemos cómo es su suelo. El mar guarda esos secretos entre sus tinieblas. Y las nuestras. ¿Qué hay en el fondo del mar? ¿Por qué el mar sigue engullendo gente? ¿Están todos los nuestros ahí? Cuenta la leyenda que hace miles de años la luna se despistó de su órbita porque la Tierra abandonó un momento su imán gravitatorio. Por ese motivo de ciencia ficción, la luna empezó a caer en picado contra las aguas del Océano Atlántico. Una oportuna convulsión del Tierra hizo que la luna rebotara sobre la superficie hasta recuperar su lugar en el espacio y encender la luz con la que brilla cada noche. Pero en el mar quedó su ADN, cuyo nombre es Luteno y que luego con la mezclas de esencias terráqueas se le bautizó con el nombre de Lumarino. "Lu", de luna y "marino" de mar. Cuenta esta leyenda que en el fondo del mar viven civilizaciones y urbes provistas de todo lo necesario para el hombre. Ellos se diferencian de nosotros en que respiran como peces. Esto les impide salir al exterior para acabar con nuestra civilización. Hablan de que son malos, que han inventado cosas para matarnos, como el sida o el ébola. Hablan de esos seres marinos como de los extraterrestres que creíamos que habitaban en Marte. Si se ha llegado a dar fisonomía a los marcianos poco quedará para dibujar a los Lumarinos. En todo esto hay algo del prehistórico pensamiento mágico, de donde nació la religión, que se basaba en la creencia animista de dar vida a lo inexplicable. Y la posterior representación del hombre que se sentía temeroso de acontecimientos inconcebibles para él. Empezaron a ofrecer animales y rituales para tener contentos a los dioses desconocidos. El mar es un dios desconocido ante el que nos comportamos temerosos. Nos intimidan sus misterios. El mar se lo traga todo y devuelve a su antojo, como si de una caja negra de avión se tratara, algunos restos que nos permiten una lectura más incipiente que la escritura de cuña. Si el mar sigue tragándose a gente que lo sobrevuela o lo surca, deberemos empezar a dibujar entre nuestras conciencias un pensamiento racional para compensar el mítico, lleno de vacíos e interrogantes. Para dar una explicación al destino de tantos desaparecidos que con su presencia están poblando un nuevo cielo bajo el mar y que iluminan sus tinieblas.