martes, 22 de diciembre de 2009
Un OVNI sobrevuela por varias horas el cielo de Moscú.
El Kremlin, uno de los lugares más visitados de Rusia, fue testigo de uno de los avistamientos de ovnis más recientes, cuando una figura de forma piramidal fuera vista sobrevolando por varias horas en las cercanías del lugar, sorprendiendo a los miles de turistas y moscovitas que se encontraban en la periferia del Kremlin y de la Plaza Roja.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Extraño objeto espiral en el cielo de Noruega... "No era un Ovni era un misil".
Una misteriosa espiral de luz gigante dominó esta mañana el cielo de Noruega, y hasta el momento ningún experto pudo encontrar una respuesta, salvo de que se trataba de un fenómeno astral desconocido hasta el momento.
El extraño objeto se vio por la mañana de hoy sobre el horizonte de la mayor parte del país, y aunque cientos de personas llamaron al Instituto de Meteorología de ese país para preguntar qué ocurría, nadie pudo darles una respuesta certera, según informó el británico The Sun.
Justamehte, Totto Eriksen, de Tronso, al norte del país, fue uno de los miles que llamó a los diarios locales para contar lo que había visto: “Estaba manejando mi auto, llevando a mi hija al colegio, cuando vimos este extraño objeto en el cielo. Parecía un misil, pero comenzó a girar y girar, y luego desapareció en una línea diagonal en el cielo”.“Al principio parecía como una luna, pero luego se transformó en algo completamente diferente. La gente comenzó a parar su auto y bajar para mirarlo, parecía una escena de una película de Hollywood”.
El extraño objeto se vio por la mañana de hoy sobre el horizonte de la mayor parte del país, y aunque cientos de personas llamaron al Instituto de Meteorología de ese país para preguntar qué ocurría, nadie pudo darles una respuesta certera, según informó el británico The Sun.
Justamehte, Totto Eriksen, de Tronso, al norte del país, fue uno de los miles que llamó a los diarios locales para contar lo que había visto: “Estaba manejando mi auto, llevando a mi hija al colegio, cuando vimos este extraño objeto en el cielo. Parecía un misil, pero comenzó a girar y girar, y luego desapareció en una línea diagonal en el cielo”.“Al principio parecía como una luna, pero luego se transformó en algo completamente diferente. La gente comenzó a parar su auto y bajar para mirarlo, parecía una escena de una película de Hollywood”.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
«La existencia de extraterrestres es una idea cuyo tiempo ha llegado»
«Tenemos ahora, por vez primera, los instrumentos necesarios para establecer contactos con civilizaciones en los planetas de otras estrellas», escribía en ABC, en junio de 1975, Carl Sagan, popular astrónomo y divulgador científico de Estados Unidos. Este pionero en el estudio del origen, presencia e influencia de la vida en el Universo, más allá de la Tierra, y promotor del proyecto SETI (literalmente «Búsqueda de inteligencia extraterrestre»), lo hacía en un amplio reportaje, titulado «La vida extreterrestre, a examen», en el que analizaba la posibilidad y necesidad de buscar vida en otros planetas.
Tan sólo unos meses antes, el 16 de noviembre de 1974, hace justo 35 años, el recién remodelado y gigantesco radiotelescopio de Arecibo enviaba el primer mensaje dirigido a otros mundos. Aquella «llamada» al espacio exterior, diseñada por Sagan y el astrónomo Frank Drake, entre otros expertos, contenía información sobre la situación del Sistema Solar, del planeta Tierra y del ser humano.
La idea estaba clara para sagan: «Si el origen de la vida en la Tierra resulta haber sido extraordinariamente fácil, las probabilidades de que existe vida en otros lugares serán también grandes», aseguraba el científico inglés.
«El mensaje de Arecibo», así pasó a la historia, tenía una longitud de 1679 bits y fue enviado en la dirección del cúmulo de estrellas de «Hércules», descubierto por el astrónomo inglés Edmond Halley en 1714.
El número 1679 fue elegido porque es el producto de dos números primos, por lo que sólo se podía descomponer en 23 filas y 73 columnas o 23 columnas y 73 filas. De esta forma, si en un futuro el receptor extraterrestre organiza la información de la primera manera no generará ningún tipo de información coherente, pero si lo hace de la segunda manera, obtendrá la información sobre nuestro planeta y la especie humana.
Leído de la manera correcta presenta los números del uno al diez, los números atómicos del hidrógeno, carbono, fósforo, nitrógeno y oxígeno, todos ellos como ponentes del ADN del homo sapiens sapiens, que era la especie que enviaba el mensaje. También incluía las fórmulas de los azúcares y el número de nucleótidos en el ADN, así como su estructura helicoidal doble, una figura del ser humano y su altura, la población de la Tierra, el Sistema Solar y, como no, una imagen del radiotelescopio de Arecibo con su gigantesco diámetro… el gran protagonista.
«Es un hecho sorprendente que el gran radiotelescopio, de 300 metros de diámetro del Centro Nacional de Astronomía y lonosfera, que la Universidad Cornell tiene en Arecibo, podría comunicarse con una réplica idéntica del mismo, en cualquier lugar de la Vía Láctea», escribía Sagan en la edición del 29 de junio de 1975, donde explicaba, al respecto, que se contaba ya con los medios para comunicarse, «no simplemente a distancias de centenares o miles de años luz, sino de docenas de miles de años luz, en un espacio que contiene centenares de miles de millones de estrellas».
Aunque el «mensaje de Arecibo» fue el primero que abordó el intento de comunicarse con otros planetas, ya desde 1959 los científicos ingles advirtieron la necesidad de «ponerse a la escucha de posibles mensajes extraterrestres», a los que siguieron una decena de observatorios de Estados Unidos, URSS, Canadá y Gran Bretaña.
En 1965, los soviéticos anunciaban la recepción de emisiones radioeléctricas que, dijeron, procedían de una estrella situada a millares de años luz de la Tierra. Aunque la noticia se cogió con escepticismo en Occidente, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de la Naciones Unidas encargado de regular las telecomunicaciones a nivel internacional, afirmó que no se podía descartar totalmente la posibilidad de que las señales hubieran sido realmente «enviadas por una raza superiormente evolucionada y a la que somos incapaces de comprender».
Sin embargo, el histórico «mensaje de Arecibo» de Sagan, Drake y los demás científicos se estima que tardará 25 milenios en llegar a su, a los que habría que sumar otros 25 de vuelta. Eso significa que la respuesta sólo llegaría, en caso de haberla, hacia el año 51.974…
Tan sólo unos meses antes, el 16 de noviembre de 1974, hace justo 35 años, el recién remodelado y gigantesco radiotelescopio de Arecibo enviaba el primer mensaje dirigido a otros mundos. Aquella «llamada» al espacio exterior, diseñada por Sagan y el astrónomo Frank Drake, entre otros expertos, contenía información sobre la situación del Sistema Solar, del planeta Tierra y del ser humano.
La idea estaba clara para sagan: «Si el origen de la vida en la Tierra resulta haber sido extraordinariamente fácil, las probabilidades de que existe vida en otros lugares serán también grandes», aseguraba el científico inglés.
«El mensaje de Arecibo», así pasó a la historia, tenía una longitud de 1679 bits y fue enviado en la dirección del cúmulo de estrellas de «Hércules», descubierto por el astrónomo inglés Edmond Halley en 1714.
El número 1679 fue elegido porque es el producto de dos números primos, por lo que sólo se podía descomponer en 23 filas y 73 columnas o 23 columnas y 73 filas. De esta forma, si en un futuro el receptor extraterrestre organiza la información de la primera manera no generará ningún tipo de información coherente, pero si lo hace de la segunda manera, obtendrá la información sobre nuestro planeta y la especie humana.
Leído de la manera correcta presenta los números del uno al diez, los números atómicos del hidrógeno, carbono, fósforo, nitrógeno y oxígeno, todos ellos como ponentes del ADN del homo sapiens sapiens, que era la especie que enviaba el mensaje. También incluía las fórmulas de los azúcares y el número de nucleótidos en el ADN, así como su estructura helicoidal doble, una figura del ser humano y su altura, la población de la Tierra, el Sistema Solar y, como no, una imagen del radiotelescopio de Arecibo con su gigantesco diámetro… el gran protagonista.
«Es un hecho sorprendente que el gran radiotelescopio, de 300 metros de diámetro del Centro Nacional de Astronomía y lonosfera, que la Universidad Cornell tiene en Arecibo, podría comunicarse con una réplica idéntica del mismo, en cualquier lugar de la Vía Láctea», escribía Sagan en la edición del 29 de junio de 1975, donde explicaba, al respecto, que se contaba ya con los medios para comunicarse, «no simplemente a distancias de centenares o miles de años luz, sino de docenas de miles de años luz, en un espacio que contiene centenares de miles de millones de estrellas».
Aunque el «mensaje de Arecibo» fue el primero que abordó el intento de comunicarse con otros planetas, ya desde 1959 los científicos ingles advirtieron la necesidad de «ponerse a la escucha de posibles mensajes extraterrestres», a los que siguieron una decena de observatorios de Estados Unidos, URSS, Canadá y Gran Bretaña.
En 1965, los soviéticos anunciaban la recepción de emisiones radioeléctricas que, dijeron, procedían de una estrella situada a millares de años luz de la Tierra. Aunque la noticia se cogió con escepticismo en Occidente, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de la Naciones Unidas encargado de regular las telecomunicaciones a nivel internacional, afirmó que no se podía descartar totalmente la posibilidad de que las señales hubieran sido realmente «enviadas por una raza superiormente evolucionada y a la que somos incapaces de comprender».
Sin embargo, el histórico «mensaje de Arecibo» de Sagan, Drake y los demás científicos se estima que tardará 25 milenios en llegar a su, a los que habría que sumar otros 25 de vuelta. Eso significa que la respuesta sólo llegaría, en caso de haberla, hacia el año 51.974…
martes, 24 de noviembre de 2009
martes, 11 de agosto de 2009
4 personas dicen haber visto un "OVNI"
Las Personas afirmaron que se trataba de "una media luna anaranjada que se transformó en una esfera muy grande".
Cuatro docentes neuquinos afirmaron ayer haber visto un supuesto OVNI cuando se dirigían a una escuela en la zona de De la Garma.
“Empezamos a ver una media luna anaranjada que se tornó en una esfera muy grande, por lo que le tomamos algunas fotos con celulares”, relató María Inés Martos, directora de la escuela de esa zona.
Según informó Martos, el avistamiento del objeto volador se produjo a alrededor de las 7.30 “para luego desaparecer rápidamente” en el horizonte.De acuerdo al sitio diariodenecochea.com, el hecho se produjo cuando los cuatro maestros se trasladaban hacia la escuela de De la Garma.
En ese momento, pararon en el Monte Chueco para observar y tomar fotografías del inexplicable fenómeno.
miércoles, 5 de agosto de 2009
Microbios marinos dan esperanza de hallar vida extraterrestres.

Microbios descubiertos en un lago de bióxido de carbono (CO2) líquido debajo del mar de Taiwán, podrían ayudarnos a localizar vida en Marte, de acuerdo a la revista New Scientist. Investigadores japoneses y alemanes han encontrado millones de bacterias y otros organismos minúsculos viviendo en una capa de sedimento que atrapa CO2 debajo del fondo del mar.
Su supervivencia en un ambiente natural tan hostil sugiere que algo similar podría suceder en otros planetas. Si el agua y el CO2 están presentes debajo de la superficie en ambientes polares, dice Fumio Inagaki en la agencia de japónesa de ciencias Marinas, Terrestres y tecnología en Yokosuka, "cuento con que la firma de la vida utilice materiales químicos y el CO2 para crecer, que se puedan encontrar".
Los investigadores de Inagaki y un equipo del instituto Max Planck de microbiología marina en Bremen, Alemania, investigaron un área en el extremo meridional del canal de Okinawa, cerca de 1400 metros por debajo en el mar de China del este. Allí, fluidos sulfurosos negros calientes son vertidos al agua a partir del fondo del mar en "chimeneas" conocidas como tigre y león, un fenómeno imponente capturado en vídeo por el equipo de investigación.
Visión surrealista Los microbios fueron descubiertos a 50 metros de las chimeneas en muestras tomadas de la corteza del sedimento que cubría un lago del CO2 líquido. El vídeo también muestra una corriente clara de burbujas de CO2 que se escapa del agujero hecho por los investigadores. Ésta es una vista que pocos personas han visto, dice Kenneth Nealson, de la Universidad del Sur de California. Parece "casi surreal", señala en un comentario que acompaña a la investigación en la revista Proceedings de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos. Inagaki espera que su investigación también ayude en contra de los planes que pretenden inyectar CO2 atmosférico en el fondo del mar. "Debemos tener cuidado y cerciorarnos de que la acidificación no daña ecosistemas", concluyo.
miércoles, 29 de julio de 2009
Genes Extraterrestres en ADN Humano
Las secuencias no codificadas son comunes a todos los organismos vivos sobre la Tierra, desde los mohos a los peces y a los seres humanos. En el ADN humano estas secuencias constituyen la mayor parte del genoma total, dice el profesor Sam Chang, líder del grupo.
Las secuencias no codificadas, conocidas originalmente como “ADN basura”, se descubrieron hace años, y su función permanecía siendo un misterio. La mayoría abrumadora del ADN humano es de fuera del mundo en su origen. Los aparentes “genes basura extraterrestres” meramente “disfrutan del paseo” con el duro trabajo de los genes activos, pasados de generación a generación.
Después de un análisis extenso con la ayuda de otros científicos, programadores informáticos, matemáticos y otros eruditos sabios, el Profesor Chang se había preguntado si el aparente “ADN basura humano” fue creado por algún tipo de “programador extraterrestre”. Sobre los trozos extraterrestres dentro del ADN humano, el profesor Chang observa más, “tiene sus propias venas, arterias, y su propio sistema inmunitario que resiste vigorosamente todas nuestras medicinas anticancerígenas.”
El profesor Chang estipula más que “nuestra hipótesis es que una forma de vida extraterrestre más alta se ocupó de crear nueva vida y plantarla en diversos planetas. La Tierra es solamente uno de ellos. Quizás, después de programarlo, nuestros creadores nos hicieron crecer del mismo modo en que nosotros cultivamos bacterias en los platos de Petri. No podemos conocer su motivos, si fue un experimento científico, o un modo de preparar nuevos planetas para la colonización, o es un asunto en curso a largo plazo de sembrar vida en el Universo.”
El profesor Chang indica más, que “si pensamos sobre ello en nuestros términos humanos, los evidentes “programadores extraterrestres” estaban trabajando muy probablemente sobre un gran código consistente en varios proyectos, y los proyectos habrían producido diversas formas de vida para diversos planetas. También ellos intentaron diversas soluciones. Escribieron “el gran código”, lo ejecutaron, no les gustó alguna función, la cambiaron o añadieron una nueva función, lo ejecutaron otra vez, hicieron más mejoras, y lo intentaron una y otra vez.”
El equipo de investigadores del profesor Chan concluye además que, “los evidentes programadores extraterrestres podrían haber ordenado cortar todos sus planes idealistas para el futuro cuando ellos se concentraron en el proyecto Tierra para cumplir el plazo apremiante. Muy probablemente, con una prisa o precipitación evidente, los programadores extraterrestres pueden haber cortado drásticamente el gran código y haber entregado un programa básico diseñado para la Tierra.”
Las secuencias no codificadas, conocidas originalmente como “ADN basura”, se descubrieron hace años, y su función permanecía siendo un misterio. La mayoría abrumadora del ADN humano es de fuera del mundo en su origen. Los aparentes “genes basura extraterrestres” meramente “disfrutan del paseo” con el duro trabajo de los genes activos, pasados de generación a generación.
Después de un análisis extenso con la ayuda de otros científicos, programadores informáticos, matemáticos y otros eruditos sabios, el Profesor Chang se había preguntado si el aparente “ADN basura humano” fue creado por algún tipo de “programador extraterrestre”. Sobre los trozos extraterrestres dentro del ADN humano, el profesor Chang observa más, “tiene sus propias venas, arterias, y su propio sistema inmunitario que resiste vigorosamente todas nuestras medicinas anticancerígenas.”
El profesor Chang estipula más que “nuestra hipótesis es que una forma de vida extraterrestre más alta se ocupó de crear nueva vida y plantarla en diversos planetas. La Tierra es solamente uno de ellos. Quizás, después de programarlo, nuestros creadores nos hicieron crecer del mismo modo en que nosotros cultivamos bacterias en los platos de Petri. No podemos conocer su motivos, si fue un experimento científico, o un modo de preparar nuevos planetas para la colonización, o es un asunto en curso a largo plazo de sembrar vida en el Universo.”
El profesor Chang indica más, que “si pensamos sobre ello en nuestros términos humanos, los evidentes “programadores extraterrestres” estaban trabajando muy probablemente sobre un gran código consistente en varios proyectos, y los proyectos habrían producido diversas formas de vida para diversos planetas. También ellos intentaron diversas soluciones. Escribieron “el gran código”, lo ejecutaron, no les gustó alguna función, la cambiaron o añadieron una nueva función, lo ejecutaron otra vez, hicieron más mejoras, y lo intentaron una y otra vez.”
El equipo de investigadores del profesor Chan concluye además que, “los evidentes programadores extraterrestres podrían haber ordenado cortar todos sus planes idealistas para el futuro cuando ellos se concentraron en el proyecto Tierra para cumplir el plazo apremiante. Muy probablemente, con una prisa o precipitación evidente, los programadores extraterrestres pueden haber cortado drásticamente el gran código y haber entregado un programa básico diseñado para la Tierra.”
miércoles, 15 de julio de 2009
Llegaron los 'marcianos'
Culminó simulacro de misión a Marte.
Seis científicos -cuatro rusos, un alemán y un francés- terminaron el martes de pasar 105 días confinados en una cápsula de metal como parte de un simulacro de un eventual viaje tripulado a Marte, según reportó la agencia AP.
"Viaje" de 105 días
Serguei Ryazansky, capitán del equipo, dijo a reporteros al salir de la cápsula que lo más difícil fue saber que no estaban realizando el viaje de 276 millones de kilómetros (172 millones de millas) al planeta rojo, sino que estaban en un claustro metálico desprovisto de ventanas, casi totalmente incomunicados.Los individuos, escogidos de entre 6,000 candidatos, recibieron 15,000 euros cada uno y estuvieron desde el 31 de marzo en la cápsula, ubicada en un instituto científico ruso no muy lejos del Kremlin. Durante todo este tiempo estuvieron prácticamente aislados del mundo exterior.
Sin TV ni Internet
No tenían televisión ni internet y su única comunicación con el exterior era la comunicación con los coordinadores del experimento, que también los vigilaban mediante cámaras de video. Cada comunicación con el mundo afuera tardaba 20 minutos, para simular lo que ocurre durante un vuelo espacial.Cada tripulante tenía su cabina privada, y cada compartimiento tenía su compuerta parecida a la de los submarinos.Las paredes eran de madera falsa, tal como eran las naves espaciales soviéticas de los años 1970, la época en que fue construida la estructura inicialmente para experimentos de la industria espacial.Aunque los directivos del Instituto de Problemas Médicos y Biológicos alabaron el experimento como un rotundo éxito y prometieron realizar un simulacro de 500 días en el futuro, algunos veteranos del programa espacial ruso se expresaron escépticos.
Contra la monotonía
Un cosmonatuta dijo en una entrevista concedida al corresponsal del diario español El Mundo en Moscú, que lo más difícil durante el asilamiento fue la monotonía."La monotonía del trabajo constante", declaró Oleg Artiomov, de 37 años y piloto de pruebas del consorcio espacial Energuia.Otro miembro de la tripulación, el médico Alexei Shpakov, dijo a El Mundo que lo más difícil para él fue saber que la misión "no era un vuelo real". Por su parte, el voluntario alemán, Oliver Knickel (seleccionado por la Agencia Espacial Europea), dice que "las diferencias de mentalidad" derivadas de las distintas nacionalidades de los voluntarios "no supusieron ningún obstáculo".Los voluntarios del experimento están en perfectas condiciones y todo se desarrolló según el plan acordado (con simulaciones de averías incluidas). Interpelados por la ausencia de mujeres en el equipo, los jefes de la misión (financiada en su mayor parte por la Agencia Espacial Rusa) afirman que la selección de voluntarios se hizo sin afán discriminador, y que seguramente habrá mujeres en la segunda fase del experimento 'Mars 500', que consistirá en el encierro de seis voluntarios durante 520 días.
Seis científicos -cuatro rusos, un alemán y un francés- terminaron el martes de pasar 105 días confinados en una cápsula de metal como parte de un simulacro de un eventual viaje tripulado a Marte, según reportó la agencia AP.
"Viaje" de 105 días
Serguei Ryazansky, capitán del equipo, dijo a reporteros al salir de la cápsula que lo más difícil fue saber que no estaban realizando el viaje de 276 millones de kilómetros (172 millones de millas) al planeta rojo, sino que estaban en un claustro metálico desprovisto de ventanas, casi totalmente incomunicados.Los individuos, escogidos de entre 6,000 candidatos, recibieron 15,000 euros cada uno y estuvieron desde el 31 de marzo en la cápsula, ubicada en un instituto científico ruso no muy lejos del Kremlin. Durante todo este tiempo estuvieron prácticamente aislados del mundo exterior.
Sin TV ni Internet
No tenían televisión ni internet y su única comunicación con el exterior era la comunicación con los coordinadores del experimento, que también los vigilaban mediante cámaras de video. Cada comunicación con el mundo afuera tardaba 20 minutos, para simular lo que ocurre durante un vuelo espacial.Cada tripulante tenía su cabina privada, y cada compartimiento tenía su compuerta parecida a la de los submarinos.Las paredes eran de madera falsa, tal como eran las naves espaciales soviéticas de los años 1970, la época en que fue construida la estructura inicialmente para experimentos de la industria espacial.Aunque los directivos del Instituto de Problemas Médicos y Biológicos alabaron el experimento como un rotundo éxito y prometieron realizar un simulacro de 500 días en el futuro, algunos veteranos del programa espacial ruso se expresaron escépticos.
Contra la monotonía
Un cosmonatuta dijo en una entrevista concedida al corresponsal del diario español El Mundo en Moscú, que lo más difícil durante el asilamiento fue la monotonía."La monotonía del trabajo constante", declaró Oleg Artiomov, de 37 años y piloto de pruebas del consorcio espacial Energuia.Otro miembro de la tripulación, el médico Alexei Shpakov, dijo a El Mundo que lo más difícil para él fue saber que la misión "no era un vuelo real". Por su parte, el voluntario alemán, Oliver Knickel (seleccionado por la Agencia Espacial Europea), dice que "las diferencias de mentalidad" derivadas de las distintas nacionalidades de los voluntarios "no supusieron ningún obstáculo".Los voluntarios del experimento están en perfectas condiciones y todo se desarrolló según el plan acordado (con simulaciones de averías incluidas). Interpelados por la ausencia de mujeres en el equipo, los jefes de la misión (financiada en su mayor parte por la Agencia Espacial Rusa) afirman que la selección de voluntarios se hizo sin afán discriminador, y que seguramente habrá mujeres en la segunda fase del experimento 'Mars 500', que consistirá en el encierro de seis voluntarios durante 520 días.
martes, 7 de julio de 2009
El otro cielo.
EL misterio del mar es aún indescifrable para el hombre que ha sido capaz de llegar antes a la luna. Dicen que se nos hace inaccesible por la intensa oscuridad en la que viven millones de especies por identificar, cordilleras montañosas tan altas y profundas como las de Al filo de lo imposible o ciudades enteras. Aquellos monstruos que se representaban en los gráficos de la antigüedad, donde las bestias amenazaban a la humanidad, al cabo de los siglos no han salido a flote. Pero tampoco sabemos cómo es su suelo. El mar guarda esos secretos entre sus tinieblas. Y las nuestras. ¿Qué hay en el fondo del mar? ¿Por qué el mar sigue engullendo gente? ¿Están todos los nuestros ahí? Cuenta la leyenda que hace miles de años la luna se despistó de su órbita porque la Tierra abandonó un momento su imán gravitatorio. Por ese motivo de ciencia ficción, la luna empezó a caer en picado contra las aguas del Océano Atlántico. Una oportuna convulsión del Tierra hizo que la luna rebotara sobre la superficie hasta recuperar su lugar en el espacio y encender la luz con la que brilla cada noche. Pero en el mar quedó su ADN, cuyo nombre es Luteno y que luego con la mezclas de esencias terráqueas se le bautizó con el nombre de Lumarino. "Lu", de luna y "marino" de mar. Cuenta esta leyenda que en el fondo del mar viven civilizaciones y urbes provistas de todo lo necesario para el hombre. Ellos se diferencian de nosotros en que respiran como peces. Esto les impide salir al exterior para acabar con nuestra civilización. Hablan de que son malos, que han inventado cosas para matarnos, como el sida o el ébola. Hablan de esos seres marinos como de los extraterrestres que creíamos que habitaban en Marte. Si se ha llegado a dar fisonomía a los marcianos poco quedará para dibujar a los Lumarinos. En todo esto hay algo del prehistórico pensamiento mágico, de donde nació la religión, que se basaba en la creencia animista de dar vida a lo inexplicable. Y la posterior representación del hombre que se sentía temeroso de acontecimientos inconcebibles para él. Empezaron a ofrecer animales y rituales para tener contentos a los dioses desconocidos. El mar es un dios desconocido ante el que nos comportamos temerosos. Nos intimidan sus misterios. El mar se lo traga todo y devuelve a su antojo, como si de una caja negra de avión se tratara, algunos restos que nos permiten una lectura más incipiente que la escritura de cuña. Si el mar sigue tragándose a gente que lo sobrevuela o lo surca, deberemos empezar a dibujar entre nuestras conciencias un pensamiento racional para compensar el mítico, lleno de vacíos e interrogantes. Para dar una explicación al destino de tantos desaparecidos que con su presencia están poblando un nuevo cielo bajo el mar y que iluminan sus tinieblas.
sábado, 13 de junio de 2009
El supercerebro del futuro

La idea de que un sistema informático consciente de sí mismo surja de forma espontánea de las interconexiones de miles de millones de computadoras y redes informáticas se remonta a una ciencia ficción tan antigua como la de Marque F de Frankenstein de Arthur C. Clarke, como mínimo. Este es un profético relato corto que apareció en 1961 y en el que el autor predice una red telefónica cada vez más interconectada que actúa de forma espontánea como un recién nacido y provoca el caos global a medida que se hace con el control de los sistemas financieros, militares y de transporte. Actualmente, la inteligencia artificial, que antes era coto privado de los escritores de ciencia ficción y los prodigios informáticos excéntricos, vuelve a estar de moda y está atrayendo la atención de la NASA y de compañías de Silicon Valley como Google, y también de una serie de nuevas empresas que diseñan de todo, desde motores de búsqueda de la siguiente generación hasta máquinas que escuchan y son capaces de caminar por el mundo. La nueva respetabilidad de la inteligencia artificial está haciendo que todo gire en torno a la cuestión de adónde se podría estar dirigiendo la tecnología y, lo que quizás sea más inquietante, si la inteligencia informática superará a la nuestra y con qué rapidez. El concepto de los ordenadores ultralistos (máquinas "más inteligentes que los seres humanos") se denominó La Singularidad en un artículo de 1993 escrito por el ingeniero informático y escritor de ciencia ficción Vernor Vinge. Él sostiene que la aceleración del progreso tecnológico nos ha llevado "al borde de un cambio comparable a la aparición de la vida humana en la Tierra". Esta tesis lleva mucho tiempo tocando la fibra sensible en Silicon Valley.
La inteligencia artificial ya se utiliza para automatizar y reemplazar algunas funciones humanas con máquinas controladas por ordenador. Estas máquinas pueden ver y oír, responder a preguntas, aprender, sacar conclusiones y resolver problemas. Pero para los partidarios de la Singularidad, la inteligencia artificial se refiere a máquinas que serán tanto conscientes de sí mismas como sobrehumanas en lo que respecta a su inteligencia, y capaces de diseñar ordenadores y robots mejores y con más rapidez que los seres humanos hoy en día. Este cambio radical, afirman, provocará una inmensa aceleración de las mejoras tecnológicas de todo tipo.
Esta idea no es terreno exclusivo de los escritores de ciencia ficción: una generación de piratas informáticos, ingenieros y programadores ha llegado a creer profundamente en la idea de un cambio tecnológico exponencial, como explica Gordon Moore, cofundador del fabricante de procesadores Intel. En 1965, Moore fue el primero en afirmar que con cada nueva generación tecnológica se duplicaba el número de transistores que había en los procesadores de silicio, lo que llevaba a una aceleración en la potencia de la informática. Desde entonces, la Ley de Moore (una descripción del ritmo del cambio industrial) ha llegado a personificar a un sector que se rige por el tiempo de Internet, donde "la siguiente invención" está siempre a la vuelta de la esquina.
Hace varios años, Raymond Kurzweil, un pionero de la inteligencia artificial, llevó la idea un poco más allá en su libro de 2005 The Singularity is near: when humans transcend biology [La Singularidad está cerca: cuando los humanos superen la biología]. Su intención era ampliar la Ley de Moore para que abarcara más que la rapidez de procesamiento y, al mismo tiempo, predecir con mucha precisión la llegada de la evolución posthumana, que según él se producirá en 2045.
En el relato de Kurzweil, la potencia informática que aumenta a gran velocidad, en coordinación con los humanos ciborgs, llega a un punto en el que la inteligencia de las máquinas no solo sobrepasa a la de los seres humanos, sino que también asume el control del proceso de invención, con consecuencias impredecibles. El escritor de ciencia ficción Ken Mac-Leod decía que la idea de la Singularidad era "el embeleso de los necios". Kevin Kelly, director de la revista Wired, señala: "Los que predicen un futuro muy utópico siempre predicen que llegará antes de que ellos mueran".
No obstante, ni siquiera el propio Kelly se ha abstenido de especular con el rumbo que está tomando la tecnología informática y de la comunicación. Ahora está escribiendo un libro, The Technium, en el que vaticina la aparición de un cerebro global (la idea de que los ordenadores interconectados del planeta puedan un día actuar de forma coordinada y tal vez dar muestra de inteligencia).
Otros que han observado el aumento de la potencia de la tecnología informática son todavía menos optimistas en cuanto a las consecuencias futuras. William Joy, un diseñador informático y capitalista de riesgo, por ejemplo, escribió un ensayo pesimista en Wired en 2000 en el que consideraba más probable que los seres humanos se destruyan a sí mismos con su tecnología antes de que creen una utopía. Joy, cofundador de Sun Microsystems, sigue convencido de ello. Además, en Silicon Valley hay un encendido debate sobre si dichas máquinas podrían ser las "máquinas de gracia amorosa" del poema de Richard Brautigan o algo mucho más siniestro, al estilo de Terminator.
"Considero que el debate en torno a si deberíamos construir estos intelectos artificiales se va a convertir en la cuestión política dominante de este siglo", afirma Hugo de Garis, un investigador sobre inteligencia artificial y autor de un libro titulado The Artilect War [La guerra del artilecto], en el que sostiene que el debate tiene visos de acabar en una guerra mundial.
Preocupado por la posibilidad de un desenlace similar, el investigador Eliezer S. Yudkowski, un empleado del Instituto de la Singularidad, ha propuesto la idea de "la inteligencia artificial amistosa", una disciplina de ingeniería que aspire a garantizar que las máquinas futuras seguirán siendo nuestros siervos o nuestros iguales en lugar de nuestros amos.
A pesar del consenso profundamente arraigado al que se ha llegado sobre el progreso exponencial, el peor destino de todos es el de la generación que venga justo antes de la realización de la Singularidad. "Es probable que Kurzweil muera, así como todos los demás, no mucho antes del 'gran despertar'", señala Gary Bradski, un experto en robótica de Silicon Valley. "La vida no es justa".
La inteligencia artificial ya se utiliza para automatizar y reemplazar algunas funciones humanas con máquinas controladas por ordenador. Estas máquinas pueden ver y oír, responder a preguntas, aprender, sacar conclusiones y resolver problemas. Pero para los partidarios de la Singularidad, la inteligencia artificial se refiere a máquinas que serán tanto conscientes de sí mismas como sobrehumanas en lo que respecta a su inteligencia, y capaces de diseñar ordenadores y robots mejores y con más rapidez que los seres humanos hoy en día. Este cambio radical, afirman, provocará una inmensa aceleración de las mejoras tecnológicas de todo tipo.
Esta idea no es terreno exclusivo de los escritores de ciencia ficción: una generación de piratas informáticos, ingenieros y programadores ha llegado a creer profundamente en la idea de un cambio tecnológico exponencial, como explica Gordon Moore, cofundador del fabricante de procesadores Intel. En 1965, Moore fue el primero en afirmar que con cada nueva generación tecnológica se duplicaba el número de transistores que había en los procesadores de silicio, lo que llevaba a una aceleración en la potencia de la informática. Desde entonces, la Ley de Moore (una descripción del ritmo del cambio industrial) ha llegado a personificar a un sector que se rige por el tiempo de Internet, donde "la siguiente invención" está siempre a la vuelta de la esquina.
Hace varios años, Raymond Kurzweil, un pionero de la inteligencia artificial, llevó la idea un poco más allá en su libro de 2005 The Singularity is near: when humans transcend biology [La Singularidad está cerca: cuando los humanos superen la biología]. Su intención era ampliar la Ley de Moore para que abarcara más que la rapidez de procesamiento y, al mismo tiempo, predecir con mucha precisión la llegada de la evolución posthumana, que según él se producirá en 2045.
En el relato de Kurzweil, la potencia informática que aumenta a gran velocidad, en coordinación con los humanos ciborgs, llega a un punto en el que la inteligencia de las máquinas no solo sobrepasa a la de los seres humanos, sino que también asume el control del proceso de invención, con consecuencias impredecibles. El escritor de ciencia ficción Ken Mac-Leod decía que la idea de la Singularidad era "el embeleso de los necios". Kevin Kelly, director de la revista Wired, señala: "Los que predicen un futuro muy utópico siempre predicen que llegará antes de que ellos mueran".
No obstante, ni siquiera el propio Kelly se ha abstenido de especular con el rumbo que está tomando la tecnología informática y de la comunicación. Ahora está escribiendo un libro, The Technium, en el que vaticina la aparición de un cerebro global (la idea de que los ordenadores interconectados del planeta puedan un día actuar de forma coordinada y tal vez dar muestra de inteligencia).
Otros que han observado el aumento de la potencia de la tecnología informática son todavía menos optimistas en cuanto a las consecuencias futuras. William Joy, un diseñador informático y capitalista de riesgo, por ejemplo, escribió un ensayo pesimista en Wired en 2000 en el que consideraba más probable que los seres humanos se destruyan a sí mismos con su tecnología antes de que creen una utopía. Joy, cofundador de Sun Microsystems, sigue convencido de ello. Además, en Silicon Valley hay un encendido debate sobre si dichas máquinas podrían ser las "máquinas de gracia amorosa" del poema de Richard Brautigan o algo mucho más siniestro, al estilo de Terminator.
"Considero que el debate en torno a si deberíamos construir estos intelectos artificiales se va a convertir en la cuestión política dominante de este siglo", afirma Hugo de Garis, un investigador sobre inteligencia artificial y autor de un libro titulado The Artilect War [La guerra del artilecto], en el que sostiene que el debate tiene visos de acabar en una guerra mundial.
Preocupado por la posibilidad de un desenlace similar, el investigador Eliezer S. Yudkowski, un empleado del Instituto de la Singularidad, ha propuesto la idea de "la inteligencia artificial amistosa", una disciplina de ingeniería que aspire a garantizar que las máquinas futuras seguirán siendo nuestros siervos o nuestros iguales en lugar de nuestros amos.
A pesar del consenso profundamente arraigado al que se ha llegado sobre el progreso exponencial, el peor destino de todos es el de la generación que venga justo antes de la realización de la Singularidad. "Es probable que Kurzweil muera, así como todos los demás, no mucho antes del 'gran despertar'", señala Gary Bradski, un experto en robótica de Silicon Valley. "La vida no es justa".
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